martes, 7 de agosto de 2007

Un gran arbol...

Habia una vez un hermoso bosque lleno de arboles de todos los tamaños y formas, ese bosque crecia en mi corazon y los arboles pertenecian a diferentes zonas, algunos crecian en un lugar llamado familia, otros en un lugar llamado trabajo, otros en un lugar llamado amigos y asi sucesivamente....


Cuando era pequeña Dios cuidaba de mis arboles y me enseñaba como hacerlo para que al crecer, pudiera hacerlo sola... Un dia Dios me llamo y me entrego muchas semillitas para que las plante en las distintas zonas de mi corazon, me dijo que cuide cada una de esas semillitas con el amor que cada una merecia y ellas me darian fruto... Asi fue que plante los hermosos arboles que le dan sombra a mi vida... los cuide, los alimente, los ayude a crecer...


Mas un dia, el Señor volvio a llamarme a sus pies... y fui, me dijo que me daria una semilla muy especial para que la plantara en el jardin de la amistad, me dijo que era un arbol delicado, un arbol muy especial, que requeria de toda mi atencion y mi cuidado, y sobre todo de mucho amor y fe... me dijo que era un arbol que estaba solo, que no tenia un lugar definido en el mundo y que la maleza siempre queria tomar sus ramas y sus raices y que yo deberia estar atenta de todo eso... Me dijo que si hacia bien mi trabajo, ese arbol seria hermoso, seria fuerte y me daria abundantes satisfacciones.


Entusiasmada guarde la semilla en un espacio especial de mi corazon y corri a buscar el mejor lugar donde plantarlo dentro de la zona destinada a "amistad"... en esa zona habia ya unos cuantos arboles que yo solia cuidar y atender, pero ninguno era demasiado grande ni demasiado fuerte y algunos estaban aun en proceso de crecimiento. Encontre el mejor lugar, un lugar donde habia suficiente luz y suficiente sombra, donde la tierra era fertil y habia suficiente espacio para que el arbol crezca, sus raices no choquen las de otros arboles y sus ramas se expandan libremente a sus anchas... Saque una palita especial, hecha de oro macizo e hice un pozo en la tierra, saque todas las malezas que podia encontrar en mi camino y luego introduje la semillita en el hoyo, la cubri con arena y le eche un poquito de agua, una vez concluida mi labor, mire al cielo e hice una oracion a Dios, le prometi que cuidaria de esa semillita con mi vida y con mi amor y que nada malo le pasaria si el me ayudaba a hacerlo y le agradeci por confiar en mi al darme semejante labor...


Los dias pasaban lentamente y alrededor del lugar donde la semilla estaba plantada aparecian gusanos y malezas, dia tras dia, yo iba hasta alli a limpiar el lugar, a echarle agua, no demasiada para que no se ahogue, pero la suficiente para que crezca.... Fui a comprar los mejores abonos del mercado para poder ponerle, y todos los dias a la caida del sol me sentaba alli a pedirle a Dios que me ayude a continuar con la labor y que me de fuerzas para hacer bien el trabajo que me encomendo... Algunos arboles cercanos me ayudaban, me decian como cuidar de la semilla, me alentaban a seguir... otros sin embargo me decian que perdia mi tiempo, que nada de lo que hacia daria frutos, que esa era una semilla que no crecia en cualquier lado y que probablemente tampoco lo haria en ese lugar...


Los dias pasaron convirtiendose en semanas, y luego en meses, y derepente una hojita verde empezo a brotar de entre la tierra... Feliz, con el corazon en la mano le di gracias a Dios!, le pregunte si estaba haciendo bien y el me dijo que si, que continuara!... los arboles amigos se pusieron contentos tambien y me siguieron ayudando con sus sabios consejos... Los arboles que no confiaron en mi debieron callarse y dieron media vuelta....


Mas entusiasmada que nunca dedique mis dias y mis noches a ayudar a esta plantita, a fortalecer sus ramas, rece por ella a su lado, le regue, le limpie las malezas, no deje que ningun animal o bicho la tocara, la cuide con todo mi amor y empece a sentirme muy comoda haciendolo... La planta se ponia feliz cuando me veia, demostraba que me conocia y que era capaz de ver todo lo que yo hacia por ella, y me lo agradecia creciendo, sintiendose mejor, estirandose para arriba. Cuando fue un poco mayor, le hable de el dia que Dios me entrego la mision de cudiarle, le conte eso y la llene de esperanzas y fe, le hice ver lo importante que era ella para Dios y la importancia de que cumpla su mision en este mundo, pues Dios esperaba mucho de ella... La plantita parecia feliz, llena de Dios, llena de vida, llena de amor...


Pasaron mas meses y la planta crecio pronto.... con la ayuda de mis oraciones y las de los otros arboles que tambien pusieron su fe en ella, la planta se convirtio en un arbol fuerte, con un tronco robusto, raices grandes y macizas, las hojas de este arbol eran de distintas tonalidades y brillosas... tenia un follaje muy espeso y daba una enorme sombra a la cual yo solia sentarme casi todos los dias a conversar... Le habia contado todo de mi, le habia contado mis sueños y le habia entregado mis miedos, sentarme a su sombra era algo comodo para mi, era como estar conmigo misma, el arbol me entendia, me escuchaba y me daba sus consejos, tambien hablabamos de sus miedos, de sus alegrias, de sus sueños... De vez en cuando algunas aves hermosas se posaban sobre sus hojas y emitian hermosos sonidos, voces increibles que solo podian provenir de Dios, y escuchabamos con nuestro corazon... Dios nos hablaba siempre y sentiamos que estabamos bien asi, que el mundo era mas llevadero si nos teniamos el uno al otro para conversar y compartir la vida.... Le agradeci a Dios una y mil veces por esta hermosa experiencia, por darme ese arbol para mi jardin, habiendo tantos otros jardines donde podia haber plantado esa semilla... Entre los dos tambien agradecimos a Dios por esa amistad, le pedimos que nada nos separe, que podamos seguir creciendo y compartiendo nuestras vidas.... Yo segui cuidando del arbol, dandole lo que necesitaba, lo que me pedia... cuando lo necesitaba, pues ya estaba grande y mi funcion era solo estar ahi por si algo le faltase....


Un dia, fui hasta el arbol, me sente a su sombra como siempre, mas el arbol movio sus hojas y la luz del sol me dio en la cara. Que te pasa?... pregunte porque estas enojado?... El arbol no contesto, simplemente movio sus hojas y espanto a las aves que venian a cantarnos como todos los dias, movio sus raices para que no pudiera sentarme en ellas y no contesto... Desde ese dia cada vez que lo visito, solo puedo ver hojas secas y ramas vacias, ya nada queda de las hojas brillantes y de las voces de las aves magicas que se posaban en el... Los arboles que lo rodean me dicen que no saben que paso, que no entienden, pero saben que el arbol sigue siendo hermoso y majestuoso, solo que yo ya no puedo ver ni disfrutar de esa hermosura.... solo yo he perdido la capacidad de oir al arbol, de entenderlo, de poder ayudarlo, de saciar sus necesidades, de estar ahi... El arbol ha cerrado su corazon para mi.... No entiendo porque, le pregunte a Dios pero no he escuchado respuesta aun... Quizas hice algo malo, es lo que siente mi corazon, y temo haberle fallado al mismo Dios en esta mision.... no se como podria perdonarme si lo he hecho...


He abrazado al arbol, pero no reacciona, lo he regado de nuevo, le he puesto abono, pero nada... no puedo mas ser participe de su hermoso mundo... ya no puedo ver su magia... No se que paso, no se que salio mal... Primero quise cortarlo de raiz, sacarlo de mi jardin y olvidarlo, pero no puedo, el espacio que ocupa es demasiado grande y siempre me faltara algo alli... Lo dejare alli....

Todos los dias voy hasta el arbol y me siento cerca, lo miro, busco entre sus ramas alguna hoja verde, alguna señal de vida, pero todo esta muerto... lo dejo alli, rezo y rezo, miro al cielo esperando que Dios me de una respuesta que nunca llega... espero que Dios no me haya castigado por haberle fallado en la mision, o que al menos me diga donde falle... para poder pedir perdon... Le pido una oportunidad mas, una señal de vida en el arbol sera suficiente para que trate de revivirlo de nuevo, pero la señal no llega... Ni siquiera mis lagrimas cayendo sobre sus raices y sus ramas logran revivirlo... todo esta perdido... pero no quiero abandonar mi esperanza... no quiero olvidar lo hermoso de aquellos momentos, quiero quedarme alli, al lado de este arbol por si me necesite... por si derepente brotara algo de el de nuevo... acaso mi amor no es suficiente para revivirlo?... Que ha pasado?... Dios... porque no me hablas?... No puedo renunciar... el corazon no me deja...

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